DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

Autor: José Luis Martínez González

Primera Lectura: 1 Samuel: 1, 20-22. 24-28

Salmo: 83

Segunda Lectura: Primera carta del apóstol san Juan: 3, 1-2. 21-24

Evangelio según San Lucas: 2, 41-52

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero, al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”. Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

¿Cómo andan tus Relaciones Familiares?

El Evangelio de este domingo està muy apropiado para que hagamos una revisión de nuestra vida conyugal y familiar. ¿Cómo anda tu vida conyugal? ¿Problemas íntimos, económicos, espirituales? ¿Qué estás haciendo para solucionarlos? ¿Eres tú el problema o la solución? Muchas de las veces ejercemos violencia sobre nuestro cónyuge, sea física o intelectual, de esa que no se siente pero que tiene un fuerte impacto e influencia en nuestro cónyuge. Es cuando se manda al oro con la sola mirada. ¿Eres tú uno de esos? En tu hogar los valores o principios morales ¿tienen alguna validez o están por debajo de las cosas del mundo? Quizá no te agrade nada el ambiente de Iglesia, de asistir a las Misas Solemnes, tan especiales de estos días, sea por que te da flojera o simplemente “por que no te nace”. Hoy el Evangelio nos da la pista para subirnos en el tren de la vida espiritual.

Es probable que tu familia sea una familia “disfuncional”. Quizá tu cónyuge ya no les acompaña por alguna razón especial: sea por fallecimiento, abandono, separación, divorcio. Puede ser que tu familia haya “crecido”, sea por que contrajiste nuevas nupcias o adoptaron una nueva criatura o simplemente se “juntaron” con otra familia. Es probable que sea madre soltera o que enviudaste y te estàs haciendo cargo de la familia. Todo lo anterior representa un problema muy agudo. Hay que saber sortearlo, ajustarse a las nuevas circunstancias, vivir con tu nueva situación. La Sagrada Familia nos da la pauta para tener la confianza en que estamos en el camino de cumplir con la Voluntad de Dios.

El Evangelio de hoy domingo es muy elocuente: José y María “perdieron” a Jesús. Cada quien por su lado en la caravana, unos pensando que estaba con los familiares y amigos, y nadie se percató que Jesús se había quedado en Jerusalén. ¡Bendito lío! Para empezar, Jesús no se perdió. Quienes se extraviaron fueron José y María. El Hijo tenía que estar atendiendo los “negocios” del Padre. Primera pista para salvar tus relaciones conyugales y familiares: Atiende los negocios de tu Padre y Él se encargará de tus problemas. ¡No falla! ¡Es infalible!

María le dice a Jesús, cuando se encuentran: Tu padre y yo te buscábamos “angustiados”. Segunda pista para resolver tus conflictos conyugales y familiares: Busca a Jesús con angustia, no lo dejes pasar, devuélvete a donde lo dejaste abandonado, a donde lo perdiste. Quizá tú seas de esos que dicen: “Mi matrimonio andaba muy bien, hasta que salimos de la Iglesia cuando nos casamos”. Es muy probable que ahí esté, todavía, esperándote. Todo lo que ha pasado en tu vida, haz como María: Consérvalo todo en tu corazón y fija tu mirada en Cristo Jesús que vino a mostrarse como la única solución para tu vida de manera integral.

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

 

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