DOMINGO III DE CUARESMA – !A DAR FRUTO!

Autora: Lucrecia Muraira de Madrigal

Primera Lectura: Éxodo 3, 1-8; 13-15

Salmo: 102

Segunda Lectura: 1 Corintios 10, 1-6;10-12

Evangelio según san Lucas 13, 1-9

“En aquel momento llegaron unos a contarle lo de aquellos galileos, a quienes Pilato había hecho matar, mezclando su sangre con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les dijo: ¿Piensan que aquellos galileos murieron así por ser más pecadores que los demás? Les digo que no; mas aún, si ustedes no se convierten, también perecerán del mismo modo. Y aquellos dieciocho que murieron al desplomarse sobre ellos la torre de Siloé, ¿piensan que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les digo que no; y si ustedes no se convierten, todos perecerán igualmente.” Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

¡A DAR FRUTO!

En este pasaje del Evangelio se observa que es a JESÚS a quien acuden
“algunos hombres”. Como es a Él a quien el Pueblo de Israel y de otros
pueblos, además de curiosos, incrédulos y enemigos como los Escribas y
Fariseos, acudían constantemente para escuchar su Palabra, a pedirle
un consejo, su intercesión, alivio, curación o sanación y su juicio y
hasta para ponerle a prueba. Pues es Él hasta nuestros días el Gran
Juez, el enviado a salvar a todo hombre que le crea a Él,
especialmente a quienes somos pecadores.

Algunos hombres le cuentan de la muerte de unos Galileos por mandato
de Pilato, al estar esos hombres haciendo sacrificios. Jesús entonces
les hace ver que, no por haber sido asesinados eran más pecadores que
el resto de los Galileos. Diciendo con esto que Dios nuestro Señor no
manda la muerte a los que son “más pecadores”, pero si advierte que
hay que estar siempre preparados y “convertidos” en el Señor, pues
nadie sabe, ni Jesús, el día y la hora del llamado de nuestro Padre, por
lo que les advierte de que si no se convierten (enderezar su camino o
volver sus ojos al Señor), perecerán de manera semejante o sea que no
tendrían parte en Su Reino en el final de los tiempos, eso si con la
certeza de que Él, siempre estaría en espera de su respuesta, pues
como buen Pastor no quiere perder a ninguna de sus ovejas.

En la Parábola de la Higuera que no está dando frutos, podemos
apreciar su Amor, paciencia e infinita misericordia, pues a pesar de
que durante tres años seguidos estuvo esperando los frutos de éste
árbol y no los daba, pidió que la “cortaran”, entonces el viñador
(JESÚS), intercede para que se le permita “aflojar la tierra” (al
hombre), y “abonarla” (con su Palabra), para que de “fruto” (en la
extensión de Su Reino).

Así pues, si hay en el Señor paciencia y consideración para un árbol,
imaginemos hasta cuantas veces contará el Señor para llamarnos su
atención, seguramente que más de setenta (70) veces siete (7), más no
nos confiemos, sino que habrá que preguntarnos, ¿QUE TANTO AMOR
(frutos) LE PUEDO YO DAR A EL? DIOS nos bendice.

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

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