DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Autora: Socorro Moreno

Primera Lectura: Isaías 35, 4-7a

Salmo Responsorial: 145

Segunda Lectura: Santiago 2. 1-5

Evangelio según San Marcos 7, 31-37

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

“En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “Effetá”, esto es “Ábrete”. Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.”

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

Aquí vemos como en el camino, le llevan a Jesús un hombre sordo y tartamudo,  a que Jesús le imponga las manos, para que lo sane.

También ahora, podemos ver como en todas las familias tenemos esta dificultad para comunicarnos. Parece que estamos sordos y mudos, y con la tecnología,  mucho más. Ya no podemos escuchar al hermano que nos habla y  que necesita que lo escuchemos, esto es lo que en nuestra actualidad está sucediendo, pero necesitamos de alguien que nos lleve a Jesús, porque todos sabemos, que en Él esta la sanación.

Jesús iba en el camino haciendo el bien, y cuando le acercan al hombre, Él lo toma, y lo hace un lado, y le toca los oídos, tuvo que tocar su cabeza, para poner sus dedos dentro de sus oídos, al tocarlo Jesús lo llena de amor,

Cuantas veces nuestro hermanos, están encerrados en si mismos, porque no hay quien los escuche, y hable con ellos. Y también nosotros podemos ser esos sordos, y tartamudos que necesitamos de Jesús, para poder comunicar el amor y llevar a Jesús a los enfermos. Necesitamos que Jesús nos abra los canales de la gracia, para poder hablar de Él y escuchar su Palabra.

Jesús levanta sus ojos al cielo, y clama al Padre, le grita al enfermo: ¡Efetá!, que significa ¡Ábrete!, y es lo que necesitamos todos, abrirnos a la escucha de Jesús, para comunicarlo al hermano.

Este milagro lo necesitamos todos ahorita. Gracias Señor.

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén! Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén! Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

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