DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO

AUTORA: ALMA RAMON DE MORALES

PRIMERA LECTURA: SABIDURIA 2, 12.17-20

SALMO RESPONSORIAL: 53, 3-6. 8

SEGUNDA LECTURA: SANTIAGO 2, 14-18

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: EL Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará. Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: De que discutíais por el camino. Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quien era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Quien quiera ser le primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 ¿QUIEN ES EL MAYOR?

En la primera lectura del libro de la Sabiduría los impíos querían demostrarle al pueblo que el hombre que se decía “Justo” no era una persona en la cual podían depositar su confianza y les molestaba que fuera en contra de su educación, de sus costumbres o creencias.

Quisieron ponerlo frente al pueblo para ver si el “Justo” podía soportar públicamente tanta humillación y tanta violencia en contra de Él, para probar su templanza y que les demostrara que Él era el enviado de Dios.

Claro que nuestro Padre Eterno lo podía haber salvado de todo este calvario, pero era necesario que  esto pasara para que se cumpliera el plan de Dios y para que la Sangre derramada por Él nos purificara de nuestros pecados.

El Salmo Responsorial nos habla de la confianza, porque todo aquel que confía en Dios nuestro Señor y le pide su ayuda, Él no lo defraudará, es quien nos da fuerza para enfrentar todas nuestras situaciones difíciles y para que de cada problema que superemos nos de más confianza y fortaleza para salir adelante con la firme convicción de que Él obra en nosotros y nunca nos va a abandonar.

En la segunda Lectura, Jesús nos dice que donde hay envidia y rivalidades no existe Fe ni entendimiento ni sabiduría ni amor, solo hay en ellos obras y pensamientos malos y esto no viene de Dios, en cambio, todo aquel que tiene  nobles pensamientos  y buenas obras son puros ante todo, son dóciles en la paz y están llenos de misericordia y sus frutos son abundantes y esta sabiduría solo viene de Dios nuestro Señor.

El evangelio de San Marcos se refiere a la humildad que debemos tener cada uno de nosotros hacia nuestros  hermanos, que no permitamos que nuestro ego por querer ser el primero y queriéndote vanagloriar vayas a ser el ultimo.

Jesús nos da una lección muy simple, basta con que tome a un niño en sus brazos y nos diga que tenemos que hacernos tan pequeños como él, pero sobre todo que tengamos un corazón puro, que no actúe en nosotros ni la soberbia, ni el orgullo, ni el pecado porque para poder ser servidores debemos tener pureza de mente y de corazón y ser dóciles a la voluntad de  Dios Nuestro Señor para así poder servirle, porque a este mundo venimos a servir, no a ser servidos.

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

Dios esta con nosotros.

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