DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

Autora: Alejandra Marroquín

Primera Lectura: Jeremías 31, 7-9

Salmo Responsorial: 125

Segunda Lectura: Hebreos 5, 1-6

Evangelio según san Marcos: 10, 46-52

“En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”. Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque Él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.” PALABRA DE DIOS. GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Señor: ¡Que vea mi realidad!

Hermanos este pasaje del Evangelio nos muestra como El Señor nos da oportunidades en cada momento de nuestra vida para seguirlo, sin importar si estamos pasando por momentos difíciles, Él esta ahí, basta que le pidamos con Fe. ¿Como? Vamos a empezar con el ejemplo que nos deja Bartimeo:

1.- Bartimeo Sabe que pedir  y sabe a quien pedírselo.  Es ciego de nacimiento, sabe que es “imposible” que vea, puesto que nunca lo ha hecho. Pero ha escuchado de Jesús y pone su esperanza en Ese para quien no hay barreras, ni límites. Así que cuando escucha que Jesús se acerca, sabe también que es su oportunidad. ¿Acaso la única oportunidad?  Ya lo tenía cerca, no lo podía ver, pero sabía que “el hijo de David” podría escucharlo si grita suficientemente fuerte, y LO HACE.

2.- Tiene FE. No le importa lo que la gente le dice. No escucha a los que lo quieren callar… Suplica, grita, insiste en su necesidad. Y Jesús nunca se niega ante la necesidad de alguien que pide con FE.

3.-  Sigue a Jesús.  Jesús le concede la vista y le dice que su fe lo ha salvado. Pero Bartimeo  no se queda contento solo con VER, sabe que en Jesús esta la salvación y la felicidad. Así que a partir de ese día hará algo con el milagro que Jesús realizo en él, y lo sigue.

Hermanos, Bartimeo había sufrido mucho, era ciego, era pobre, era un mendigo. Su pobreza  y sufrimiento, es lo que lo motivó y movió a encontrarse con Jesús. A veces así pasa con nosotros. Nuestras carencias, sufrimientos o tristezas pueden ser una nueva oportunidad para encontrarnos con Jesús, pero ahora, con un corazón nuevo, más limpio, más dócil que nos impulse a seguirlo. Podemos hacer de nuestras necesidades “el medio”, tal  como hizo Bartimeo: “Jesús  aparta de mi, esto que me mantiene lejos de ti, para que así pueda verte, encontrarte y seguirte”.

Como recompensa, imagina querido hermano, como fue la vida de Bartimeo después de su encuentro con Jesús.  Seguro que cambio totalmente.

Yo te pido hoy, que teniendo en mente que es JESÚS quien pasa, medites: ¿Que le pedirías hoy a Jesús? ¿Crees que ÉL puede lograrlo? ¿Te acercara a Él? ¿Cambiará  tu vida?

Cierra tus ojos hermano y pídele todos los días: “Señor Jesús, que vea lo que Tu quieres de mi “

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

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