DOMINOG XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Autor: Víctor Ferrigno Valdes

Primera Lectura: Isaías 53, 10-11

Salmo: 32

Segunda Lectura: Hebreos 4, 14-46

Evangelio según San Mateo: 28, 16-20

“En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir. Les preguntó:¿Qué quieren que haga por ustedes? Contestaron: Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Jesús replicó: No saben lo que piden, ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber o de bautizarse con el bautismo que yo me voy a bautizar? Contestaron: Lo somos. Jesús les dijo: El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y los bautizaré con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo; está ya reservado. Los otros diez al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reuniéndoles, les dijo: Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes les oprimen. Ustedes nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser el primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

El Eterno Problema: Quien es el más grande.

Queridos Hermanos: Como ya nos dimos cuenta, este domingo se celebró la Jornada Mundial de las Misiones, y en el Evangelio meditamos acerca del llamado que Jesús hace a sus Discípulos: El ir y proclamar su Palabra a todos los confines de la tierra. Pero, ¿que entendemos por eso? Primero que nada que el que tiene todo el poder en la tierra nos nombra Discípulos de Él. ¿Para que? Para seguir sus enseñanzas, y compartirlas. Pero no solo se trata de predicar su Palabra, sino de ser verdaderos Discípulos, predicando con nuestro ejemplo de vida, en nuestros actos y manera de vivir. Entonces, como verdaderos cristianos empecemos en nuestro hogar, con nuestra familia y con nuestro prójimo. Demos testimonio de nuestros actos y nuestra manera de vivir, transmitamos el amor de Cristo, del Dios Vivo y que habita en nuestros corazones. Hagamos un llamado a vivir la verdadera vida en Cristo, a vivir el Evangelio, como Él nos enseño, el mismo que a nosotros se nos fue dado al recibir al Espíritu Santo y nos llenó de gozo y nos impulsó a vivir y compartir a Jesús, quien dio todo por nosotros, hasta la propia vida, demos lo mejor de nosotros, prediquemos con hechos, no con palabras, seamos verdaderos apóstoles de Jesús, dando testimonio de vida, ¨vayamos y proclamemos la Buena Nueva¨, transmitamos el amor de Cristo a través de nuestros actos y así podremos transmitir a un Jesús Vivo y Poderoso.

DIOS LOS BENDIGA A USTEDES Y A SUS FAMILIAS. ¡ALELUYAAAAAAAA!

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

 

No Responses to “DOMINOG XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO”

Leave a Reply