Reflexión Dominical

EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS.

 

En este tiempo de Cuaresma, tiempo de oración, de reflexión, de conversión, de ser mejores, quiero usar el poder de la palabra de Dios para cambiar nuestra forma de pensar.

 

Al ser el hombre esclavo de sus pensamientos cuanto más es su sabiduría, mayores son sus problemas, entre más conoce más sufre. Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor. (Ecle. 1,18). La misma inquietud está presente en el mundo, hoy en día los hombres de ciencia pensaron que sus estudios científicos iban a liberar a la humanidad  de todo mal. El hombre es esclavo de su cerebro y de la ciencia, esto lo obliga a asumir las consecuencias cada vez más terribles. No sabe detenerse, pero lo más impresionante ya no sabe a dónde va.

 

No somos capaces de evitar el aburrimiento, cuantas personas mueren después de jubilarse por que se sumen en la tristeza, en la depresión, en no sentirse útiles, en la soledad de la casa, pero debemos entender que aun en esa soledad, todos tenemos una razón de ser  y de seguir viviendo, la palabra de Dios nos consuela cuando estamos tristes, afligidos, acongojados, nos trae tranquilidad cuando estamos atemorizados, nos lleva al camino correcto cuando nos hemos perdido.

 

Todo cambia, todo pasa, nada es para siempre, quien puede comer y beber? Si no es gracias a Dios Si uno puede comer y beber, si encuentra la felicidad en su trabajo, eso es un don de Dios. (Ecle. 3,13). Reflexioné pues en todo eso y vi claramente que los justos, los sabios y sus obras están en las manos de Dios. ¿Lo quiere él o no? Los hombres no lo saben: les puede pasar cualquier cosa. Ecle 9,1

 

Hermanos hoy los invito a darle gracias a Dios por el tiempo que nos haya concedido trabajar activamente, aceptar que todo tiene su tiempo. Elige tu camino como mejor te parezca pero te exhorto como nos lo dice en su palabra: “Muchacho, conoce la felicidad, mientras seas joven, y toma temprano las buenas decisiones. Elige tu camino como mejor te parezca, sin olvidar que Dios te pedirá cuenta de todo” (Ecle. 11,9.)

 

Recordemos que para sobrevivir tenemos que trabajar, pero no debemos dejar a un lado a Dios, que al final de cuentas la vida es un Don suyo, él nos creó y nos hizo a su semejanza, porque nos ama, pero tristemente  nuestro día a día, nos hace olvidarnos de eso. Hermanos cada día empieza una nueva etapa en tu vida, no te sigas aferrando a los malos recuerdos porque te dolerán, aprende del pasado y vive este día al máximo, hoy es un regalo de Dios una nueva oportunidad de luchar, de cambiar para que te conviertas, que tu vida no vaya sin sentido mejor dale sentido a tu vida con Dios. El polvo vuelve a la tierra de donde el vino, y el espíritu sube a Dios que lo dio. 

 Eclesiastés 12,7

Señor Jesús rescata a mi familia amén.

Señor Jesús restaura a mi familia amén.

Señor Jesús salva a mi familia amén.

                                                                                                                 Guadalupe Vallejo.

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