TERCER DOMINGO DE ADVIENTO – COMO REHACER NUESTRAS VIDAS

Autora: Mónica Aidee Heredia

Primera Lectura: Sofonías 3,14-18

Salmo Responsorial: Isaías 12, 2-3.4.5-6

Segunda Lectura: Filipenses 4, 4-7

Evangelio según San Lucas 3, 10-18

La gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer entonces?”. El les respondía: “El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto”. Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?”. El les respondió: “No exijan más de lo estipulado”. A su vez, unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer?”. Juan les respondió: “No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo”. Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: “Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible”. Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia. Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

Como Rehacer Nuestras Vidas

Recordemos que Juan el Bautista preparaba a la gente, la bautizaba y preparaba el camino para la llegada de Jesús el Mesías, es por eso que la gente le preguntaba ¿Qué debemos hacer?

Hoy en este Tercer Domingo de Adviento, Juan el Bautista nos empieza a abrir el camino para la llegada de Jesús, en este tiempo, para el Nacimiento de Nuestro Señor Jesús, para que estemos preparados, para quitarnos la esclavitud del pecado, para gozarnos y que estemos alegres en el Señor, y tengamos un corazón puro y agradable a Dios.

En la primer pregunta de este pasaje que le hacen a Juan el Bautista, se refiere a que si tenemos más de lo que necesitamos lo compartamos con la gente que menos tiene. Igualmente con la comida. Como nos inquietamos si no tenemos ropa para estrenar, zapatos, y la comida, y la decoración de la casa antes de la Navidad; sin pensar, que muchas personas, no tienen dinero para estrenar, y muy apenas tienen un cambio de ropa, a veces pasan hambres, y muchos ni casa tienen. Mientras tanto, nosotros preocupados por lo que no vale. Si Dios nos ha regalado más de lo que necesitamos, compartamos lo que tenemos, dejemos de ser avariciosos, y seamos solidarios y caritativos con la gente que menos tiene.

En la segunda pregunta Juan dice: “No cobren mas de lo establecido”. Lo dice claramente, cuantos de nosotros vendemos algo, tenemos tienda, algún negocio, ¿cobramos lo que en verdad es justo? O ¿tenemos avaricia, cobrando mas de lo que es? Recordemos que en este tiempo la gente compra, compra y compra, ¿cuanto cuesta? Quien sabe, lo único que queremos es comprar. Tenemos que ser justos, tanto como los que venden, como lo que compran.

En la última pregunta que le hacen a Juan, que no extorsionemos a nadie. Cuantas veces extorsionamos ¡hasta los miembros de nuestras familias! Dejemos la corrupción, vivamos en la justicia, seamos justos y sinceros.

También dice que no denunciemos a nadie falsamente, sino conténtense con su salario; cuantas veces nos inquieta, nos preocupa, el que no nos paguen bien, el que no tengamos más para estas fiestas. Estemos felices con lo poco o mucho que nos dan, no seamos como los que queremos más y más.

Comprendamos, que mucha gente no tiene ni para comer algo delicioso, en la noche de Navidad, o en alguna ocasión especial, seamos humildes, y demos lo que nuestro corazón puede dar.

Juan el Bautista, por último, nos dice que viene otro más poderoso que él, que nos bautizará con el Espíritu Santo y con Fuego, y, en otras palabras, separará lo bueno de lo malo.

Así pues, que en este tiempo de Adviento estemos preparados para el nacimiento de Jesús. Estemos alegres, gozosos porque esto es lo que en verdad importa, dejemos lo material y recibamos a Jesús. Es tiempo de acercarnos a la confesión, estar atentos, preparados, que en nuestro corazón esté viva la paz, esté puro y alegre en el Señor, vivamos en la justicia, en el amor, si en nosotros tenemos a un Dios vivo, lo tenemos TODO. Recordemos que si buscamos el Reino de Dios y su Justicia, y lo demás vendrá por añadidura.

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén!

Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

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