¡YA NO VIVAS DEL PASADO!

Es el reto que lanza Jesús a sus seguidores. Es el reto que hoy Jesús te lanza a ti que te gozas con vivir en el pasado. Tú que estás amargada por ese novio que te ha dejado. ¡Tú vales más! De seguir llorando a ese hijo o a ese marido que ya se fueron. ¡Déjalos descansar en paz! Ya no vivas del pasado. ¡A otra cosa mariposa! Cuando algunos de los “miedosos” que seguían a Jesús se enfrentan con el reto de “comer su cuerpo y de beber su sangre”, se asustan como gallinas y ponen pies en polvorosa, es decir, huyen, se “rajan”, se le “hacen para atrás a Jesús y lo dejan con lo que ellos llaman “su locura”. Así es de contradictorio nuestro Señor Jesús: Quien quiera ganar la vida la perderá y quien quiera perderla, por mi causa, dice Jesús, la ganará eternamente.

NECESITAS UNA RENOVACIÓN DE TU VIDA. Mira nada más que aspecto tienes el día de hoy. ¡No te da vergüenza que tus hijos o tu novia te vean de esa manera! ¡Renuévate! ¡Cambia de vida! Mira la clase de frutos que has dado. Eres un desbarajuste en tu vida. Nadie te aguanta. Ni tú mismo te quieres. Necesitamos una “chalpaqueada”; un “nuevo look”; de perdido algo que asuste al señor de enfrente. Jesús nos invita a comer su cuerpo y a beber su sangre. Sus miedosos y medrosos seguidores piensan que es un “caníbal”. No soportan tan dura doctrina. Hay muchos que no soportan la doctrina de la Iglesia Católica, por eso huyen de ella. Se van a otras denominaciones que sean más “light”, más suaves, que no exijan tanto. Pero lo sentimos mucho. Nuestra Iglesia Católica es para los valientes, para los que deseen un cambio total, tanto en lo espiritual, como en lo humano, lo político, lo económico, en cuanto a la implantación de una nueva justicia más equitativa y una distribución de bienes que no ahogue a una gran mayoría que vive al margen y termina por buscar caminos de muerte.

TÚ SABES LO QUE TIENES QUE CAMBIAR, lo que tiene que morir en ti para que seas una “criatura nueva”. Algo tiene que morir en ti. No se peca impunemente. Tienes que pagar el precio por el uso de la carretera por la que vas circulando. No te puedes escapar. Nuestro Dios es un Dios de justicia, y hay que pagar por los “excesos” en que nos hemos visto involucrados. Por esas “comilonas” y desveladas frecuentes; por andar “chupando vidrio” y por las tantas y tantas cajetillas de cigarrillos que se consumieron en nuestros labios. Tarde que temprano te llegará la factura con el reclamo de pago.

NOS HACE FALTA UN DESIERTO para saber valorar lo que Dios nos ha dado como tesoros. Por ejemplo: ¿Últimamente has notado que bonita esposa tienes? ¿Te has puesto a evaluar la clase de hijos que Dios te ha dado? Eso si, no serán unos grandes genios para eso de las matemáticas (que, a decir verdad, tú tampoco lo fuiste), pero date cuenta que cariñosos y que ingenio se gastan para hacer las cosas. ¡Ámalos! ¡Responde al cambio! Moisés reprende al pueblo y les recuerda cómo en el desierto se “encontraron con Dios”; como descubrieron que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Vieron portentos de milagros al ver brotar el agua de una dura roca y como Dios les alimentó con un alimento que ellos no conocían: el “mana” del desierto. Lo mismo te reta hoy el Señor: Vive tu desierto, que no es un lugar maldito y desolado, sino lugar de encuentro y de consuelo, en donde se descubren cosas que nuestros ojos no han visto.

QUIZÁ YA ESTEMOS PASANDO POR UN DESIERTO. Con tantos problemas de inseguridad, es muy posible que ya estemos en medio de nuestro desierto. Tenemos el consuelo de que Jesús nos acompaña. Por eso nos ha dejado algo muy “común” como es el pan y el vino, que en las benditas manos consagradas de un Sacerdote enamorado, se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de nuestro Salvador y Redentor. Es Pan bajado del cielo; no como el que comieron nuestros padres en el desierto y murieron, sino Pan de Vida, Pan de Salvación. Es vino convertido en la Preciosísima Sangre del Cordero que quita el pecado del mundo. Es Sangre derramada que da vida y no sangre derramada por la violencia y el desenfreno por ganar un territorio que para nada ayuda en nuestro peregrinar hacia la vida eterna.

SE SIENTEN AIRES DE CAMBIO. Estamos en la vertiente que nos indica que grandes sucesos divinos se mostrarán para cambiar nuestro lamento en baile. Tú eres quien marcará la diferencia y el cambio. Empieza por cambiar tú. Déjale sentir una gran sorpresa a tu esposa, a tus hijos, a tu familia política, a tus compañeros de trabajo. ¡Atrévete a ser una nueva criatura en Cristo Jesús!

Señor Jesús, Rescata a mi Familia. ¡Amén! Señor Jesús, Restaura a mi Familia. ¡Amén! Señor Jesús, Salva a mi Familia. ¡Amén!

Lic. José Luis Martínez, CFD Monterrey.

comunidadfamiliadediosmva@cristoenlinea.com

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